Esencia aromática croissant, cálida y reconfortante, recrea el olor de una panadería a primera hora: abre con una nota de hojaldre tibio y mantequilla, se asienta en un corazón de vainilla y masa recién horneada y cierra con un fondo suave de azúcar y galleta. Es una fragancia gourmand de bollería, pensada para aromatizar velas, wax melts, jabones, cremas, mascarillas, sales de baño, ambientadores de mikado y perfumes con un perfil dulce y envolvente. La coloración puede variar según el lote. Ingrediente cosmético. No ingerir.
La esencia aromática croissant es una fragancia concentrada de uso cosmético que recrea el olor de una panadería recién abierta: el hojaldre saliendo del horno, la mantequilla templada y ese fondo dulce de masa cocida. Pertenece a la familia gourmand, la de los aromas comestibles, y es de las pocas notas que la gente identifica al instante sin necesidad de explicárselo.
Su construcción olfativa arranca con una salida de hojaldre tibio y mantequilla, evoluciona hacia un corazón de vainilla y masa horneada, y termina en un fondo suave de azúcar y galleta. Es un aroma acogedor más que goloso: llena la habitación sin empalagar, lo que la hace especialmente cómoda para espacios donde la vela está encendida muchas horas.
Se presenta como un líquido concentrado, por lo que se dosifica en porcentaje sobre el peso total de la preparación. Es un ingrediente cosmético: no es un aroma alimentario y no debe ingerirse ni emplearse para dar sabor, por mucho que huela a desayuno. Si tienes dudas sobre en qué se diferencia de un aceite esencial, lo explicamos en diferencias entre aceite esencial y esencia aromática.
Guarda el frasco bien cerrado, en vertical, en un lugar fresco, seco y protegido de la luz solar directa. Mantenlo alejado de fuentes de calor y fuera del alcance de los niños. Evita el contacto con los ojos y la piel: utiliza guantes al manipular la esencia sin diluir.
No. Es un ingrediente cosmético, no un aroma alimentario. Huele a bollería, pero no está destinada a la ingesta ni a dar sabor, y no sustituye a una esencia alimentaria. Para repostería hay que emplear aromas específicamente autorizados para uso alimentario.
Entre un 6 % y un 10 % sobre el peso de la cera. Por debajo del 6 % el aroma apenas se percibe en frío; por encima del 10 % la esencia puede no integrarse bien y aparecer en superficie o hacer que la vela «sude». Añádela siempre en torno a los 60 °C.
Es dulce, pero de las menos empalagosas de la familia gourmand: pesa más la nota de hojaldre y mantequilla que la de azúcar. Por eso aguanta bien en espacios de uso continuado, donde un aroma de postre acaba cansando. Si aun así la quieres más ligera, baja al 6 % en la vela.
Porque algunos de sus componentes son de origen natural y su tono varía de una cosecha a otra. La coloración puede variar según el lote sin que eso altere el perfil aromático ni el rendimiento.
Con las notas cálidas y tostadas: café, avellana, canela, caramelo y almendra. También aguanta muy bien un toque cítrico de naranja o mandarina, que le da frescura al hojaldre sin romper el conjunto.